París en abril
Marzo ha pasado sin decirme nada, sin hacer nada tan destacado en mí como para escribir en la bitácora. Marzo me ha dejado con el sabor de boca de unas fallas cortas y una semana santa larga, aunque con las vacaciones justas. Pero claro, yo esperaba abril, esperaba lluvia, sol, vida… París.
Este fin de semana lo hemos visitado. Visita corta. Muchas cosas, poco tiempo. Muchas paradas de metro, mucha gente, muchas cámaras, muchas colas, muchas.… mucho de todo. Supongo que si no, no sería París.
Sus grandes avenidas y casas inmensas te hacen parecer pequeño, pero a la vez su gente te hace estar vivo. Toda esa ciudad –que no es nada pequeña– se mueve entre los grandes edificios como el agua a través de surcos, sin dejar un rincón vacío, todo se llena.
París era una de las muchas ciudades que quería visitar en mi vida, pero supongo, era la que más me apetecía ver. Tenía que conocer todas esas maravillas que he leído en los libros y he visto en internet. Aún así, verlo con tus propios ojos, te cambia la perspectiva, la hace tuya y eso es lo bonito.
Me gusta visitar las ciudades tan solo con la ayuda de un mapa y lo que he podido averiguar de mis amigos o de internet, pero si tienes amigas como la que yo tengo (Manuela eres un SOL), ver una ciudad guiado por sus comentarios y perspectivas es como los paseos de los niños cuando son pequeños y los llevan cogidos con una cuerdecita, tu les guías pero creen que van solos. Esta visión ha estado genial.
Y para terminar, no menos importante que lo anterior, si de todo esto disfrutas con la compañía de la persona a la que amas, París se queda para siempre en tu retina y en la memoria, para hacerte recordar todos y cada uno de los momentos vividos.
Te quiero Bea.
Joder nen, no he podido contener las lagrimas, estas hecho un crack, yo de mayor quiero ser como tu.
PD: Cuidame a jorge que esta muy solo y no me fio de lo que haga.