pinganillos, walkys e información
El otro día comí fuera de casa, en un restaurante cerca de mi trabajo, no es que me pueda permitir muchos lujos, pero el calor sofocante que padecemos en Valencia estos días, me hace ser aún más perro de lo que me imaginaba; cocinar se vuelve una tarea durísima. Si no fuera por el trabajo, creo que estaría en mi pueblo, aislado del mundo, rodeado de tranquilidad, con la música puesta para no escuchar ni a la gente paseando, pero sobre todo por que la temperatura ambiente nocturna no supera en ocasiones los 10 grados centígrados y la diurna más alta no llega a entrar en mi casa.
A lo que iba, que me voy por los cerros de Úbeda; vi en el restaurante a una gran cantidad de gente con un “pinganillo” y el “walky” colgado del cinturón. En ese mismo momento pensé que siempre me ha dado un poco de envidia, esa posición altiva y de superioridad que otorga ese aparatillo; sí, porque tienen una información que solo ellos saben y a la que no puedes acceder. Sé que es parecido a cuando alguien está hablando por teléfono y tu quieres saber también de qué va la conversación, pero aún así con el teléfono sabes que el interlocutor estará lejos y la conversación es corta, pero con un “walky” igual está cerca y pueden mantener una conversación interesante. Uno puede estar en la parte de fumadores, el otro en la de no fumadores y mantener una conversación como si estuvieran comiendo juntos.
No sé, igual son cosas mías, pero siempre me ha dado esa impresión.
No me gustaría apretar las tuercas porque no es algo que me gustaría que me hicieran pero como de gustos no estamos hablando, me gustaría recordarte que ya ha pasado 1 semana y 2 días desde tu última entrada. No es una carrera en absoluto, but you know, se me está cayendo un mito