Llueve
Llover es algo que no ocurre mucho en la tierra en la que ahora vivo,. En Valencia, la mayor parte del año, aunque a veces no haga calor, el sol parece perenne en el cielo. Sus rayos hacen especial esta tierra y es por eso que quizá no me llega a disgustar del todo. Será que echo de menos la mía.
Estos días llueve. Llueve como siempre, mucho, de golpe y casi sin tomar aliento para afrontar los días de sol y calor que, seguro, vienen después. Pero mientras llueve, estoy más tranquilo. Aunque los transportes se retrasen, aunque los atascos se multipliquen, aunque la gente esté de peor humor, a mi me gusta. No sé decir por qué, pero me hace pensar con más claridad. A las calles parece que les den una mano de pintura y todo tiene un color más uniforme, más fuerte, más limpio. Los árboles y arbustos que durante el resto de los días parece que estén aletargados en un sueño profundo y se vayan quedando cada vez más viejos, en este tiempo rejuvenecen y parecen más verdes, más profundos, más vivos. La gente debería saber esto y no protestar por la lluvia.
Creo que me gusta la lluvia porque cambia todo lo que es rutina y no me gusta la rutina.
